COMERCIO EN LA GRAN TENOCHTITLAN

Es de conocer que existía un abasto mercado en Tenochtitlan, el cual miraba asombrado Hernán Cortés; así lo menciona en sus cartas de relación, aquellas que mandaba a España para dar aviso de las misiones que se realizaban.
Nos cuenta en dichos escritos que era un lugar concurrido, donde transitaban miles de personas diariamente.

Contaban con una buena organización, ya que los vendedores se alineaban y formaban pasillos por donde la gente transitaba. Podías encontrar todo tipo de precios y calidades.
Además de estar seccionado por grupos de alimentos. Podías encontrar hortalizas y verduras, entre ajo, puerros, cebolla, berros y otras cosas. También se veían pieles de animales, carne de diferentes especies: venado, perros pequeños para consumo humano y conejos.

Una parte de los vendedores vivían cerca del mercado, lo que les permitía llegar fácilmente y poder ofrecer sus productos que ellos mismos cosechaban.
Aunque también existían comerciantes que venían desde las costas para ofrecer distintos tipos de pescado. Se encontraba fresco, salado, un método de conservación para evitar la descomposición del mismo, y guisado.

Los meses anteriormente sólo contaban con 20 días, debido al calendario que utilizaban. Cada semana constaba de 5 días. ¿A qué voy con esto?. A que el quinto día de la semana siempre era dedicado para el mercado. Este quinto día es equivalente como a nuestro domingo actual. Además al ser politeístas tenían un sinfín de fiestas para venerar a sus dioses. Por lo cual había 72 días de mercado al año, los cuales se consideraban como jornadas de descanso y fiesta.

En los distintos mercados que había en Tenochtitlan, se podía encontrar una imagen de Chicomecóatl palabra náhuatl que significa “siete serpiente”. Era una diosa mexica considerada como la joven madre del jilote, encargada de la subsistencia del maíz, patrona de la vegetación y diosa de la fertilidad. También solían hacer culto a otros dioses como a Chalchiuhtlicue (diosa de los Lagos y corrientes de agua) u Oixtocihuatl (diosa de la sal).

Los mercados fueron importantes para varios aspectos en la capital del Imperio, ya que se intercambiaban productos de distintos lugares del país. Lo cual enriquecía a la gastronomía y a las tradiciones y costumbres de los tiempos. Además de la aparición del famoso trueque que es dar un objeto que tenga un valor para intercambiarlo por otro de la misma calidad y condición.

: